Walter Horatio Pater (1839-1894) fue un intelectual inglés que participó directamente en los cambios culturales que se produjeron en la segunda mitad del siglo XIX y que, incluso, fue referente de algunos de ellos. Formado en Oxford, donde se imbuyó de lecturas clásicas bajo la batuta de Ruskin, viajó por Francia y Alemania pero mucho más asiduamente por Italia. En sus permanencias en Inglaterra alternó entre la escritura, esparcida por periódicos y revistas, y los cursos que intermitentemente profesó en Oxford.
Pater vivió de pleno en el momento de una época, la conocida como "época Victoriana", en que se produjeron continuas y crecientes reacciones contra las rígidas y muy conservadoras normas sociales y culturales. En la cultura de la época confluyeron e influyeron: el estancamiento social después de un siglo de profundos cambios, el agotamiento de las principales corrientes artísticas y culturales que se habían convertido en clásicas en el siglo anterior, el malestar político y social del último cuarto de siglo, la creciente consciencia de vivir el fin de una civilización y el inicio de un período decadente, en definitiva, la necesidad intelectual de buscar nuevos modelos con ayuda de los cuales superar la época presente.
En este contexto tomó fuerza el esteticismo, surgido hacia 1825 en Gran Bretaña con el movimiento iniciado por los pintores Millais, Hunt y Rossetti, que pretendían llevar el arte británico hasta la extrema pureza formal y hacia la imitación más servil de la naturaleza que caracterizó a los pintores llamado "prerrafaelitas". Esta excesiva valoración de los principios estéticos al margen de cualquier noción de utilitarismo, fue adoptada por el poeta Swinbume, el pintor Burne-Jones y el propio Pater, bajo la influencia de Ruskin y de William Morris, quien extendió la moda hasta el mobiliario y la indumentaria. El movimiento esteticista alcanzó su apogeo hacia 1886 y su influjo llegó hasta América. En Francia y España suscitó cierto interés entre 1890 y 1900.
Junto a esta corriente, el "decadentismo", de origen francés y más tardio, pretendía reaccionar contra lo que se sentía como decadencia de la civilización con la transformación de la realidad en un mundo de belleza ideal. Baudelaire podría considerarse un precursor primerizo de esta tendencia y el poeta Verlaine como su representante más ilustre. Esteticismo y decadentismo se dan la mano en la cultura inglesa de finales de siglo, tal vez con Oscar Wilde como su ejemplo más ilustre.
Una y otra línea dieron lugar a las corrientes y estilos culturales que eclosionaron definitivamente a principios de siglo y que siguen siendo aún hoy referente de nuestra cultura, tanto aquellas que recurrieron al primitivismo (en general la vuelta a supuestos momentos de ausencia de normas artísticas claras) como las que se centraron casi exclusivamente en los valores estñeticos independizándolos de su utilidad, de su verdad o de su bondad.
En este panorama, Walter Pater tomó el camino de la recuperación del espíritu humanista y liberal ejemplificado en aquel momento por la época renacentista, y el de la flexibilización de los cánones artísticos más clásicos creando uno nuevo: aquél que atendía en la obra literaria y artística a su cualidad sensible, a la producción de sentimientos y placer estético a partir de su forma.
En esta línea, Pater en 1873 publicó Estudios de Historia del Renacimiento, obra que versa principalmente sobre el período del quattrocento italiano y que termina con el ensayo sobre Winckelmann, el pensador alemán que en el siglo XVIII había abierto las puertas a la recuperación de la cultura clásica a través de la renacentista. En esta obra, y de un modo algo subversivo para la época, afirmó que el éxito en la vida consiste en reaccionar de forma permanente ante la experiencia estética. Publicó otros estudios críticos (Apreciaciones, 1889) y se reveló como novelista en Marius the Epicurean (1885). Heredero de Ruskin (aunque rechazaba la interpretación moralizante del arte que realizaba este último), Walter Pater, junto al pintor Whistler, fueron considerados como maestros de Oscar Wilde.
Además del "Prefacio", Pater incluyó los ensayos "Dos tempranas historias francesas", "Pico della Mirandola", "Sandro Botticelli", "Luca della Robbia", "La poesía de Miguel Ángel", "Leonardo da Vinci", "La escuela de Giorgione", "Joachim de Bellay" y el ya mencionado ensayo sobre "Winckelmann", además de una "Conclusión". Las ediciones inglesas modernas incluyen como apéndice un breve texto de 1864, titulado "Diaphaneité", que es una temprana manifestación de algunas de las ideas contenidas en El Renacimiento. Walter Pater publicó cuatro ediciones del libro. La primera, de 1873, contenía diez ensayos, cinco de ellos ya publicados en los seis años anteriores en diversas revistas. Pater revisó personalmente cada una des las cuatro ediciones realizando diversas modificaciones. Así, la "Conclusión" fue omitida en la segunda edición e incorporada de nuevo en la tercera, a la que añadió igualmente el ensayo titulado "La escuela de Giorgione". La cuarta y última edición que revisó data de 1893.
Además de la inmediata publicación de sus escritos, índice de la difusión e influencia de los mismos es que algunos de los más insignes intelectuales de su época y de la inmediatamente posterior se hicieran eco, mediante reseñas, de sus publicaciones. Así, entre los autores que reseñaron sus obras cabe destacar a Oscar Wilde y a Thomas S. Elliot.