
DICCIONARIO: morir
El significado de "morir" está incluido ya en el significado de "vivir". Simplemente hay que especificar el significado del concepto de "experiencia" que se tiene en el artículo "vivir". Si vivir es experimentar, tener experiencia, recorrer el curso de lo que se llamará "vida", en fin, la Erfahrung de la filosofía clásica alemana (Kant, Hegel, Schlegel, usw.) y eso es lo que "es", entonces del morir no
tenemos ni tendremos experiencia en sentido estricto. De lo que si tenemos experiencia, vivimos, es de la anticipación del morir, de la
imagen, del icono que nos construimos nosotros del morir. No es nada especial, es una más. Se dirá que muy importante, permitanme discrepar
entonces. Me parece sobrevalorada en el mercado de las imágenes. Aún debe haber gente que ha construido su imagen del morir propio como en
los mejores tiempos del nacional-catolicismo español, que presentaba el morir como horrible, espeluznante, sombrío, quejumbroso, mísero. Tal
vez porque la vida cotidiana era exactamente así. Otra como un último éxtasis, como en la imagen del morir de cualquier grupúsculo de
iluminados influidos por una mezcla de zen y ascetismo por estrechez de miras, en que se eleva a la enésima potencia el efecto psicotrópico
supremo experimentado con el cannabis, y así sucesivamente. Cualquier imagen anticipatoria del morir no es más que una construcción cultural
interiorizada. Pero es sólo una imagen.
De lo que estamos hablando, realmente, no es del morir sino la previsión del dolor, del sufrimiento propio antes del morir y, además, del recuerdo
de las experiencias que hemos tenido de total abandono, de las ocasiones en que nos hemos sentido totalmente abandonados y perdidos en
el mundo. Revivimos esta experiencia cuando pensamos en el morir. Porque, pensamos, esto es el morir: abandonado totalmente, solo,
totalmente solo, para siempre, sin fin. Pero todo eso lo vivimos ahora, no al morir, porque en el morir no experimentamos nada, es el cese de
toda experiencia, es que se te para el cerebro. No puedes ni pensar "se acabó", porque no podrás ni pensar. Es una frase sin punto final. Ese
"y punto" que pronunciamos para zanjar una cuestión, para que sea el final de una discusión, no puede decirse. Es la nota esa que queda en
el aire y estas esperando una nota más que nunca llega. "La Muerte". Cuanto se ha escrito sobre esta idea. No es la de morir, sino la antropomorfización del significado que le damos a "Morir". El señor de voz cavernosa, hábito de monje, rostro invisible y con una guadaña
en la mano es, como imagen de "La Muerte" y considerado estéticamente, casi de chiste. Siempre me ha recordado a los fantasmillas de los
dibujos animados americanos, tan juguetones. La muerte como substantivación, darle ese carácter permanente que le damos al substantivo, ya presupone que hay algún referente del referente que es la palabra, el concepto. Evidentemente no existe tal referente. Pienso en los posibles y sólo aparecen, con un pequeño análisis malicioso, construcciones culturales en las que se puede descubrir un miedo. Se podría objetar que el referente no necesariamente es un objeto o un grupo de ellos empíricamente existente en el mundo. De igual modo se podría seguir recordando el principio empirista clásico de que todas nuestras impresiones e ideas provienen de la experiencia. Y así seguimos un rato. La cuestión es que puedo intentar entender el morir, puesto que cuando digo morir pienso en lo que yo significo con esta palabra (aparte de lo que pueda decir la RAE), pero no puedo hacer lo mismo con un término substantivo, precisamente lo que es general, y no particular, no individual, no propio.
Desde Epicuro se ha escrito mucho desde una perspectiva de tan clave asunto como el que nos ocupa. Pero, evidentemente, no es la perspectiva hegemónica ni antes ni ahora. Es este un punto que nos podría servir para reirnos un poco más de la poca seriedad de los tests psicológicos de las revistas ilustradas. Aquél "¿Es usted optimista o pesimista?" que dejó alucinado a Theodor W. Adorno en California. Porque, ¿cuál es la perspectiva
sobre el hecho de morir más "optimista" y cual más "pesimista"? Me da la impresión que según la perspectiva que hemos expuesto uno puede reir, puede vivir con una sonrisa al pensar en el "morir". No una sonrisa sarcástica, sino de simple, sencillo y límpido vivir ("vivir intensamente", según algunos de ustedes, según lo definido en el artículo "vivir"). Algo que no se puede suponer de la otra perspectiva. Unos dirán que es una tontería, una menudencia, una chorrada o una gilipollez, pero "vivir con miedo" (a La Muerte) es tenerlo a algo que permanentemente está sobre nuestro cogote pero que no se concreta nunca en nada para que podamos hablar cara a cara y dejar las cosas claras, es como admitir que sólo se podrá ser feliz si se es un inconsciente, si mandamos a pasea a nuestra razón, a no dar vacaciones a nuestras Neuronas y suponer ya que serán derrotadas en cuanto salgan a luchar contras las Hormonas. Es una cuestión de gusto.
"Es preferible la locura a una vida esperando el morir como una liberación".
vid.: vivir, pensar