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Lo
que uno llama "vivir" se compone de
múltiples experiencias, modos, tonalidades afectivas e, incluso,
presupuestos aceptados sin crítica. Si en cada persona es una
combinación determinada y concreta de múltiples elementos, lo que
signifique realmente para una persona puede ser radicalmente diferente
de lo que "se entiende" por ello, por lo que el mundo exterior quiere
significar con la misma palabra. Ocurre a veces que lo que uno mismo
llama "vivir" es, aproximadamente, lo que en general se llama, sin
mucho conocimiento, "vivir intensamente". Sin mucho conocimiento pues
en general lo que se quiere significar con ello es una vida sin
control, un apurarlo y consumirlo todo sin ninguna intencionalidad
concreta, sino simplemente como escape a la rutina a que conduce el
simple "vivir" en lo que significa para esta gente. En realidad es la
traslación al ámbito de la vida personal de aquello que domina en la
vida social: agotarlo, consumirlo, probarlo todo, sin restos, sin nada
que se escape a la voracidad del consumo (de la destrucción de las
cosas, que es el resultado de su consumo), sin ningún resto que pueda
resistirse a nuestra voluntad de dominio soberana. Interrogar cada
segundo, experimentar cada momento, ser consciente de, en definitiva,
cada paso, cada movimiento, del camino que somos-vivimos cada instante,
del conducir (fahren) lo que es la experiencia (Erfahrung),
eso puede ser el significado de "vivir" para unos, "vivir intensamente"
para otros. Si el vivir es lo que hacemos, huelga decir que
"intensamente", en realidad, no añade nada, es un pleonasmo. Vivir
implica vivir. Es vivir. Cuando se significa con ello algo que también
podría llamarse "subsistir", entonces "vivir intensamente" no es ni
vivir, ni hacer nada intensamente, esto es: intensidad es según el DRAE
"Vehemencia de los afectos del ánimo" y vehemencia es cuando "tiene
una fuerza impetuosa", "ardiente y lleno de pasión". Tomemos las
definiciones de la RAE en su sentido conservador, esto es, se constata
lo que significó la palabra, lo que ha llegado a significar en general,
no la vida propia de la palabra y como va cambiando con los humanos que
la emplean. Sólo así se puede rechazar la tercera acepción "Dicho de
una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los
impulsos". Si damos por buena esta última entonces vivir tiene que ver
con vida ordenada, racional, mesurada, controlada, etc. y los impulsos
se destierran a la zona de aquello malo y peligroso y que debe ser
continuo objeto de control para su reintegración (desactivación) en la
estructura racional y social. "Vivir" y "vivir intensamente" son
sinónimos. Si falta uno, falta otro.
El
DRAE define "vegetar", dicho de una persona, como "vivir maquinalmente
con vida meramente orgánica, comparable a la de las plantas". Más
ideológica aún es la tercera acepción: "Disfrutar voluntariamente vida
tranquila, exenta de trabajo y cuidados". Zenón tendría problemas para
aceptar estas definiciones.
N.E.:
Fíjense ustedes que en el
texto del artículo
"Vivir" no hay ningún link al artículo "Morir".
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